Resumen
”La
inteligencia artificial ¿Hacia dónde nos lleva?”
Introducción
Este articulo nos habla del principio de las computadoras
como las veía la gente, lo indispensable que se volvieron con el paso del
tiempo, la creación de nuevos inventos como robots y lo que puede llegar a ser
la inteligencia artificial en el futuro, facilitándole la vida al hombre aunque…
¿En verdad está bien que el mundo se llene de tecnología y seamos tan
indispensables a ella? Conozcamos un poco más sobre el tema…
Desarrollo
En los años cuarenta se pusieron a funcionar las primeras
computadoras (esos roperos de metal, llenos de bulbos) se les llamó “cerebros
electrónicos”, ya que podían hacer sumas.
Entonces el cine, los dibujos animados y la televisión se
poblaron de robots “inteligentísimos” aunque de movimientos algo torpes que
acompañaban a los humanos en toda clase de mundos.
La industria de las computadoras no dejó de evolucionar y,
de pronto, aquellos enormes aparatos con grandes cintas de carrete se volvieron
pequeños y mucho más fáciles de operar. Un día ya tenían un monitor y un
teclado para comunicarnos con sus circuitos. Al día siguiente aparecieron en
nuestras casas las computadoras personales y hoy están por todos lados,
volviéndose indispensables. Los niños de hoy viven en un mundo que, por lo
menos en parte, la ciencia ficción imaginó hace 50 años.
¿A nuestra
imagen y semejanza?
Los robots serán parte de nuestra vida cotidiana. Ya
comienzan a serlo. En el siglo XX, el ser humano intenta reproducir el antiguo
mito de la creación. Así como, según la Biblia, Dios creó a Adán y a Eva para
no estar solo, ahora nosotros quisiéramos crear compañeros a nuestra imagen y
semejanza. ¿Pero, de qué tipo? Que nos sean útiles y podamos interactuar con
ellos de una forma cercana, casi natural; por eso se desea poner un cerebro
artificial dentro de un cuerpo que imite lo mejor posible al nuestro.
Pero realmente los robots dejaron de ser ficción en los años
ochenta, cuando brazos gigantes que se movían obedeciendo un programa
predeterminado, desplazaron a los obreros en las fábricas automotrices de
Japón. Y aunque la robótica tiene el objetivo de poner a las máquinas a
trabajar en todas las áreas posibles, esto es caro y complicado es aún tan caro
que cuesta menos tener un empleado que lo haga, no siempre será así. Un día, la
producción en masa hará a los robots baratos. Si algunos tendrán una figura
semejante a la nuestra, está por verse. Lo que parece más factible es que sus
cerebros electrónicos tengan algún grado de inteligencia.
¿Puede la
inteligencia ser artificial?
La IA agrupa un conjunto de técnicas que, mediante circuitos
electrónicos y programas avanzados de computadora, busca imitar procedimientos
similares a los procesos inductivos y deductivos del cerebro humano. Se basa en
la investigación de las redes neuronales humanas y, a partir de ahí, busca
copiar electrónicamente el funcionamiento del cerebro. El avance en la
investigación de las redes neuronales va ganando terreno a una velocidad
espectacular.
Se espera que en poco tiempo, imitando el funcionamiento de
nuestro cerebro, las computadoras ya no tendrán un gran procesador, sino miles
(y más adelante millones) de pequeños procesadores totalmente interconectados
entre sí, lo que permitirá la maravillosa capacidad de aprender a través de
experiencias recogidas por los “sentidos” de la máquina (cámaras de video,
micrófonos, etcétera).
¿Qué
podemos esperar en el futuro?
En el terreno de las computadoras personales, la velocidad
de un procesador será enorme y no podremos agotar su memoria. Serán gobernadas
con la voz: “Actívate”. Quizá ya no sean necesarios los monitores; unos
anteojos inalámbricos de realidad virtual nos mostrarán cómo va quedando
nuestro texto. Los teclados también serán tan obsoletos como ahora lo son las
tarjetas con hoyitos; en vez de teclear, quizá podremos plasmar palabras en la
memoria de la computadora con sólo imaginarlas, gracias a una discreta placa
(chip) adherida a nuestra frente. En lugar de usar el “ratón”, podremos
manipular el texto (o el dibujo, o lo que sea) con el movimiento de nuestros
ojos, que será detectado por un inofensivo rayo láser.
Pronto los robots comenzarán a desplazar al personal que nos
atiende detrás de las ventanillas. Una máquina podrá perfectamente cambiarnos
un cheque y resolver de manera satisfactoria las dudas sobre nuestro estado de
cuenta. El cajero automático del cine recibirá nuestro dinero (o una tarjeta)
para darnos a cambio entradas para la película en el horario que le indiquemos.
Y así será en los aeropuertos, las estaciones de ferrocarril y en todas partes
donde ahora hay ventanillas ocultando a empleados que aguardan impacientes la
hora de salida. Es muy probable que la economía cambie.
Los edificios “inteligentes” serán comunes. Al llegar a casa
la puerta se abrirá con el sonido de nuestra voz. Sensores dispuestos en cada
rincón encenderán la luz de la habitación a la que entremos y dejarán a oscuras
la que ha quedado sola, ahorrando electricidad. La temperatura también será
regulada por la computadora central para ofrecernos un clima privado a nuestro
gusto. Verbalmente activaremos la televisión. Por las mañanas, el desayuno que
dejamos en el microondas comenzará a prepararse; en la radio la estación de
nuestra preferencia nos despertará mientras el calentador se ajusta para que
nos demos una ducha deliciosa. Al salir podremos estar tranquilos porque la
casa estará capacitada para detectar a posibles intrusos y, en caso dado, la
alarma se activará a la más mínima insinuación de peligro, dando aviso a los
cuerpos de seguridad. La última frontera serán los robots biológicos autoreplicantes
que poblarán en nuestro nombre otros sistemas solares hasta hacerlos habitables
para nuestra especie.
¿Y la
gente?
Al parecer la inteligencia artificial promete un mundo
fantástico, pero ¿realmente lo será? ¿Qué pasará, por ejemplo, con la enorme
cantidad de seres humanos que no tienen acceso a la educación ni a la
tecnología?, ¿qué pasara con las relaciones humanas y con la economía, con la
enorme brecha entre ricos y pobres, entre desarrollo y subdesarrollo? No
sabemos a ciencia cierta cuál será el futuro de la humanidad, pero sí sabemos
que indudablemente cambiarán las relaciones de producción y quizá de
comunicación. Es altamente probable, por ejemplo, que se agrave aún más el
problema del desempleo; que se transformen radicalmente los conceptos de ocio y
tiempo libre; que cambien las relaciones laborales entre patrones y
trabajadores; que haya una revolución aún mayor en cuanto al acceso a la
información y que se agudicen las diferencias entre países hacedores de
tecnología y de aquellos históricamente dependientes.
Conclusión
Como no lo dice este articulo el avance es muy notorio y realmente
no sabemos que nos depara el futuro con esta rápida tecnología que avanza a
cada segundo la pregunta principal que nos tenemos que hacer todos es ¿realmente
estamos preparados para que la tecnología nos domine como lo está haciendo y
seamos tan dependientes de ella? Tal vez las respuestas sean muchas y muy diferentes
entre cada uno de nosotros pero solo el tiempo lo dirá todo.
Reflexión
Yo elegí este tema porque me pareció muy interesante y además
la inteligencia artificial es una realidad cada vez más evidente y tenemos que
estar conscientes de que esto es lo que en verdad queremos, una vida llena de máquinas.
Para empezar a escribir primero leí todo el artículo y las ideas principales
las iba resaltando, después las fui uniendo todas y así fui armando poco a poco
mi resumen.
Me gusto tu trabajo, saludos
ResponderBorrarBuen trabajo.
ResponderBorrarSaludos.
buena idea saludos muy concreta
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